CONTROL de PLAGAS
El control de plagas se define como el conjunto de acciones, métodos y estrategias orientadas a regular, minimizar o eliminar la presencia de especies animales o microorganismos que resultan perjudiciales para la salud humana, la economía, el medio ambiente o la integridad de bienes y estructuras.
Objetivos Principales
- Protección Sanitaria: Prevención de enfermedades transmitidas por vectores (como mosquitos, roedores o cucarachas) que actúan como reservorios de bacterias y virus.
- Seguridad Alimentaria: Evitar la contaminación de materias primas y productos elaborados en la cadena de suministro.
- Conservación de Bienes: Protección de infraestructuras, mobiliario y cultivos frente a daños estructurales o biológicos.
El Enfoque Moderno: Control Integrado de Plagas (CIP)
Hoy en día, no se trata solo de «fumigar», sino de aplicar un sistema proactivo que combina diversas técnicas para reducir el impacto ambiental:
- Prevención: Modificación del entorno para evitar que la plaga se establezca (sellado de grietas, gestión de residuos).
- Monitoreo: Inspección constante para detectar la presencia de especies antes de que se conviertan en una infestación.
- Intervención: Uso de métodos físicos, biológicos o químicos, priorizando siempre los de menor toxicidad y mayor especificidad.
El control de plagas profesional debe realizarse bajo normativas estrictas de seguridad y salud, utilizando productos autorizados por las entidades sanitarias correspondientes para evitar riesgos colaterales en seres humanos y mascotas.

